Paul & Me

Hubo un tiempo (pasado, que no mejor) en el que fui un groupie de Paul Auster. No llegué a abordarle físicamente, pero bastante tenía con seguir día a día sus cosas para contarlas en un blog que, tras varios devaneos, cambios de ubicación y de diseño, quedó malamente aparcado en blogger. Pobre, quién le ha visto y quién le ve. Fue un buen blog, pero se lo fue dejando y así se ha quedado. Se llamaba Esto es Brooklyn!. Llegué a escribir algo en El Correo, una colaboración cuando se le concedió el Príncipe de Asturias (Mi Generación, la titulé) y un reportaje, Gente del barrio, sobre Brooklyn y los Auster. Llegué a fotografiarme para el periódico con una maleta llena de sus libros. Aquí me tienen.

Paul Auster está hoy en Bilbao. En aquel tiempo, quizá hubiera pedido el día libre en el trabajo para acercarme a la presentación del libro, con el ánimo de lograr una firmita que cerrara por fin un viejo anhelo de juventud. Ahora, sin embargo, casi me pasa desapercibido. He leído prácticamente todo de Auster. Sus últimas novelas, he de confesar, con menos interés y menores expectativas. En mi trayectoria vital, diferente por tanto a la de cualquier otro (quiero decir que no voy a entrar a discutir qué novela es mejor que otra), Auster alcanzó la cima en El Libro de las Ilusiones, que he releido con gusto varias veces. Me introduje con La Trilogía de Nueva York, me fascinó con La Noche del Oráculo (ya sé que para muchos es una obra menor) y disfruté, pero sin llegar al éxtasis, de Brooklyn Follies y Leviatán. Los tengo todos en su amarilla encuadernación española de Anagrama (que, por cierto, no hace juego en la estantería con la de esta última de Seix Barral, maldición). Tengo también algunas primeras ediciones y versiones en catalán (gràcies, Albert), en inglés y en francés.

Como decía, los tiempos han cambiado. Ya no asalto las librerías en busca de sus primeras ediciones días antes de las fechas oficiales de lanzamiento ni rebusco en la prensa internacional las críticas de sus novelas, como hice con varias de ellas, para juntar todas las críticas en un post del blog por si a alguien (imagino que no) le servían de algo. Leeré, claro, 4 3 2 1, su nueva novela, ojalá sea la mejor que ha escrito, el gran broche final. De no ser así, seguiré releyendo de cuando en cuando mis viejos volúmenes de Anagrama. Mientras tanto, César Coca publica hoy en elcorreo.com 10 razones para leer a Auster. Aquí las reproduzco. Todas se resumen en una. Porque es un placer.

10 razones para leer a Auster

Paul Auster (Newark, EE UU, 1947) es un escritor de culto que al tiempo ha conseguido una notable popularidad. Pocos autores cuentan con lectores tan fieles como él, esos que están esperando con santa paciencia la llegada de un nuevo libro y que se apresuran a adquirirlo en cuanto aparece en las librerías. Acaba de publicar ‘4 3 2 1’, una novela de casi mil páginas que cuenta la vida de un personaje, Archie Ferguson. Pero lo hace cuatro veces, porque la vida de Archie habría sido distinta según las circunstancias y las decisiones que el mismo protagonista y sus padres adoptan. Como en un puzle cuyas piezas debemos ir montando, el lector va conociendo en relatos paralelos la vida de Archie. Ya hay quien ha apuntado que esta novela se puede leer de dos maneras: en la convencional, de la primera página a la última, y saltando entre los capítulos, para seguir cada una de las vidas del protagonista de forma ordenada. Da igual. Auster es un magnífico escritor, y aquí siguen diez razones para leerlo (Paul Auster presenta su última novela esta tarde, a las 19:30, en el auditorio del Azkuna Zentroa de Bilbao).

  1. Por su retrato de la vida política de EE UU

No tienen una participación activa en sus novelas, pero ahí están los inquilinos de la Casa Blanca desde Truman en adelante. Ellos y sus políticas, de forma que también aparecen Vietnam, la intervención a favor de dictaduras y golpes de Estado en América Latina y el papel de la primera potencia en Europa, con el plan Marshall y la tensión de la Guerra Fría. Leyendo a Auster se contempla la Historia Contemporánea con la mirada de un fino y crítico observador.

2. Por su retrato de la sociedad estadounidense

Estadounidense en general aunque Auster es un autor muy neoyorquino en sus obras. En sus libros, y más concretamente en la última novela, están la segregación racial de los años sesenta, la inmigración, las tensiones generadas por las revueltas juveniles de esos años, la liberación de la mujer, el auge del pacifismo y la moda del amor libre.

3. Su atención especial al deporte

Paul Auster fue en su juventud un apasionado del baloncesto, el tenis, el rugby y, sobre todo, el beisbol. Siendo adolescente incluso tuvo el sueño de convertirse en profesional de este deporte. Pero, como explicó el lunes, luego llegaron las chicas, el cine y la literatura y pensó que todo eso era más divertido. Sin embargo, la huella de su afición por distintas disciplinas deportivas está presente de forma muy clara en sus novelas, en las que cuenta con buen pulso competiciones en las que participan sus personajes y se refiere a grandes hitos de los nombres mayores del deporte estadounidense.

4. La presencia del cine

El autor de ‘La trilogía de Nueva York’ ha dirigido o codirigido cuatro películas, de las que también escribió el guión, y ha firmado los guiones de un buen puñado de ellas. Esa admiración por el cine se percibe en sus novelas. Leer una de ellas es hacer un repaso por los grandes títulos de la cinematografía estadounidense, pero no solo. En ‘4 3 2 1’, por ejemplo, comenta con cierto detalle el filme ‘El acorazado Potemkin’, que su protagonista va a ver con un amigo. Auster es un gran aficionado a la comedia clásica, siente un debilidad especial por Laurel y Hardy y conoció al recientemente fallecido Jerry Lewis cuando este se ganaba unos dólares haciendo de canguro de su prima Jane.

5. La presencia de la gran literatura

Al igual que sucede en las obras de la primera etapa de Philip Roth, en las novelas de Auster tienen un cierto protagonismo los títulos mayores de la literatura universal. En no pocas ocasiones, propone casi un canon de lectura para adolescentes y jóvenes, donde están Dostoievski, Kafka, Poe, Hawthorne, Dickens… Literatura dentro de la literatura. El lector puede jugar a discutir con el autor sobre esas obras.

6. Su compromiso político

Son conocidas sus críticas al actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump. Auster no se calla cuando le preguntan por el presidente de EE UU: «Un psicópata», dijo el lunes sin cortarse. No se queda ahí. Tampoco visita países gobernados por dictadores ni aquellos donde se persiga a escritores y periodistas.

7. Su reflexión sobre lo inesperado y el azar

En sus novelas especula siempre con la importancia que tiene una decisión mínima a la hora de cambiar una vida. Lo aprendió siendo adolescente, un verano que estaba en un campamento y un día vio cómo, en mitad de una gran tormenta, caía un rayo y mataba a un muchacho a unos pocos metros de donde él estaba. Y tuvo la prueba definitiva el día que conoció a Siri Hustvedt, su esposa. Él se había divorciado poco antes, regresaba de un viaje y no tenía muchas ganas de salir, pero estaba invitado a una lectura poética protagonizada por una mujer con la que tiempo atrás había tenido una relación. Cuando llegó a la sala, vio que no conocía a nadie, hasta que entró un joven con quien había coincidido en unas clases, acompañado por una muchacha muy bella, que supuso que era su novia. Se acercó a saludar al chico, quien le presentó a la joven. Justo cuando él pensaba despedirse y regresar a su casa vio cómo el chico se separaba de ambos y se iba a charlar con otra persona. Entonces entendió que no eran novios. «Desde aquella tarde, Siri y yo no nos hemos separado», explicó el lunes. Y se preguntó: «¿Qué habría sido de mi vida en estos 36 años si me hubiese despedido de ellos medio minuto antes?»

8. La poesía

No solo es novelista y guionista. Auster ha escrito relatos, libros autobiográficos… y poesía. La editorial Seix Barral, que ahora publica ‘4 3 2 1’, lanzó hace unos años un volumen con su ‘Poesía completa’. Ahí está, entre otros, su poema ‘Habla de fuego’, que termina así: «He llegado tan lejos/ por ti: la voz/ cuyo eco resuena en mí/ ya no es la mía».

9. Sus muchos premios

No es que los galardones añadan valor a una obra literaria pero el hecho de que un autor esté en posesión de muchos e importantes premios siempre es significativo. Auster ganó el Príncipe de Asturias de las Letras en 2006, el Médicis en 1993 y es comandante de la Orden de las Artes y las Letras de Francia. ‘4 3 2 1’ está en la ‘lista larga’ (compuesta por trece títulos, los finalistas se conocerán en octubre) para el Booker Prize, el más relevante galardón concedido a una sola obra de la literatura en inglés. Desde hace no menos de diez años figura en puestos relevantes en las apuestas para el Nobel de Literatura.

10. Por su gran calidad narrativa

Auster ha sido siempre un narrador directo y eficaz, con un dominio muy grande de los recursos narrativos y una elevada capacidad para introducir voces narrativas y alterar los tiempos. En ‘4 3 2 1’ sublima todo eso pero cambia el estilo. Aquí las frases son más largas y elaboradas y el eje narrativo se articula en torno a un tiempo fragmentado y paralelo que sin embargo no se hace de difícil lectura.

La foto de portada, Paul Auster en Madrid, es de Virginia Carrasco para Colpisa/Vocento

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