Vinos para embriagarse de amor

  • Los sumilleres de Mugaritz, Casa Marcial y la Bodega Urbana de Bilbao, y el ex de El Bulli, nos desvelan sus recomendaciones por menos de 20 euros para no fallar en San Valentín… y que la botella quede a medio terminar

San Valentín  es una bestial herramienta de marketing que lo mismo vale para vender zapatillas de deporte que juguetes sexuales, pasando por cualquier otro artículo que se pueda envolver con un lazo rojo y que una mujer pueda regalar a un hombre, o viceversa, o una mujer a otra, o un hombre a otro. A San Valentín le trae sin cuidado la orientación sexual de las personas. Solo quiere que compremos. Tal y como están las cosas, al menos no se le puede acusar de prejuicios homófobos. Algo es algo.

El asunto es que el vino no iba a ser menos. De hecho, el vino debería estar en lo alto de la pirámide de consumibles aptos para envolver en rojo en un día como éste, que además este año cae en sábado, lo que multiplica las posibilidades de que las parejas puedan caer en la cuenta de celebrarlo. Una botella de vino sirve para demostrar amor, para pasar una romántica velada, para compartir una cena o para dejarla a medio terminar sobre la mesita mientras la noche sigue su curso.

¿Qué vino elegir para garantizarse el triunfo? Umm, es buena pregunta. Los sumilleres consultados, entre ellos algunos a los que ha habido que convencer bajo coacción y promesa de anonimato porque se negaban en redondo a asociar el vino (cosa seria) a un divertimento tan espúreo como éste de San Valentín, tienen claro que el fruto de la vid debe jugar un papel principal en toda cena romántica que se precie. Y no solo lo defienden así los profesionales del vino, sino algunos médicos también. José Luis Arrondo, jefe de la sección de Andrología del Hospital de Navarra, hace tiempo que defiende las bondades del maridaje entre vino y sexo. El vino, dice, ha demostrado ser un buen amigo del corazón (con moderación, claro). “Y también lo es del pene” y, aunque en menor medida, “del clitoris y la vagina”. “Siempre bajo la premisa de un consumo moderado”, dice Arrondo, que ha dado conferencias sobre este asunto en diferentes localidades españolas, “el vino puede ser un buen aliado de la actividad sexual por una sencilla razón. Está demostrado que es un excelente vasodilatador. Es decir mejora la llegada de la sangre a todas las zonas del cuerpo, lo que sin duda favorece la erección”. Pues eso.

Los vinos con burbujas casan bien para los momentos especiales.

Empujoncitos aparte, parece claro que el vino es un buen conductor de la pasión y que no debe faltar en una celebración de estas características. Pero, ¿qué vino comprar o pedir en el restaurante? ¿Tinto, blanco, rosado? ¿Joven o con crianza? ¿Barato o caro? Hemos pedido ayuda a algunos buenos profesionales, algunos de los mejores de España, de hecho, para tratar de orientarnos en esta cuestión.

Brindis con burbujas

En primer lugar, parece unánime que las burbujas casan bien con los momentos especiales, de manera que un cava o un champagne resuelven de forma fenomenal la papeleta. Eso sí, han de ser botellas de calidad, con burbuja fina y persistente y siempre brut nature, sin azúcar añadido. “Las burbujas tienen algo que exalta a quien las consume”, certifica Juan Luis García, sumiller del restaurante Casa Marcial, de Arriondas (Asturias), uno de los grandes restaurantes de España con Nacho Manzano al frente de la cocina y dos estrellas Michelin en la puerta. “Se nota hasta en las catas profesionales. No es lo mismo el ambiente en una cata de cavas que en una de olorosos”, dice García, gran especialista en ambos tipos de vino. “El cava da alegría, expresa afectividad. Es ideal para una velada romántica”. Su elección es un Privat Rosé, un cava rosado perfecto para acompañar una cena completa, desde el aperitivo hasta el final.

También apuesta por un espumoso catalán rosado Ferrán Centelles, otro gran sumiller, ex del restaurante El Bulli y ahora enrolado de lleno en el comunidad de vinos wineissocial, que nos aporta su recomendación con burbujas, un Del Nit de Raventós i Blanc, una bodega ahora fuera por decisión propia de DO Cava, pero que sigue elaborando sus espumosos como siempre: “A las variedades autóctonas (macabeo, xarello y parellada, la santa trinidad del cava) se le añade, en este caso, una pequeña parte de Monastrell, la variedad responsable de este bonito y característico color rosáceo del De Nit que le ha valido distintos reconocimientos”, apunta Centelles. “El último, la medalla de oro (con un total de 95 puntos) del prestigioso certamen Decanter. Hasta la fecha, este es el espumoso rosado español que ha obtenido la mayor puntuación. Es un espumoso elegante, con características notas de rosas secas y los toques vegetales típicos del xarello, el hinojo. Intensamente sabroso, con una acentuada acidez que lo hace fresco y persistentes burbujas. De final seco.”, indica. Su precio ronda los 15 euros.

Las burbujas vienen fenomenal, como se ve, para estas veladas románticas, pero el sumiller de Mugaritz, Guillermo Cruz, tiene una opinión diferente. A su juicio, la estrella de la noche ha de ser una variedad de uva centroeuropea, la riesling, con la que se hacen fantásticos vinos blancos en Alemania y Austria y que también se trabaja en algunas zonas españolas. “Como recomendación internacional y por ese precio de menos de 20 euros”, dice a elcorreo.com, “apuesto por un Keller Riesling Trocken“, quizá un poco complicado de encontrar por estos lares, aunque sí se importa desde Alemania, donde se elabora. “Entre el mercado nacional, por un Ekam 2013, un blanco mayoritariamente riesling de la denominación de origen Costers del Segre, en Cataluña”. “Para una cena romántica necesitamos un vino seductor, pasional y elegante. Y creo que no existe una variedad de uva que se asemeje tanto a esos adjetivos”, dice.

¿Y los tintos? Pues también, claro, son apuestas interesantes. Ana Martín,de la bilbaína Bodega Urbana, recomienda precisamente un tinto de la D.O. Toro, una de las denominaciones al alza en el panorama español. Nos propone Cachito Mío, 100% Tinta de Toro, que ya se introduce con una etiqueta sensual, en la que una corista se ajusta las medias, y un nombre de bolero. “Es un vino que en tienda lo tenemos a 12 euros. Es un toro de gran calidad y de nueva generación de estos vinos”, apunta Martín. Ferrán Centelles también nos proporciona una buena recomendación de tintos para la noche del sábado. “Algún pinot noir o algún tinto ligero gallego… como Lalama, de Dominio de Bibei”, una gran reseña fácil de conseguir dentro de estos márgenes de precio (por debajo de 20 euros) con la uva mencía como protagonista singular.

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