Vinos para jóvenes: superando el Lambrusco

  • El espumoso italiano que priva a los jóvenes es también uno de los vinos menos apreciados por los críticos. ¿Hay alternativas?

La escena se repite cada noche de fin de semana en miles de restaurantes españoles. Un grupo de amigos o amigas, o parejas enamoradas, charlan, miran sus móviles y ríen de sus cosas frente a platos de pizza, pasta, sandwiches, sushi o cualquier otra comida sin pretensiones. En las copas, un vino de color rubí, espumoso, seguramente no muy caro a pesar del margen lógico que le aplicará el restaurante. Las noches de cena con amigos o con la pareja discurren para muchos jóvenes entre copas de Lambrusco, el vino italiano que les encanta. No hay otro vino con mayor predicamento entre los veinte y treintañeros, que por lo demás son parcos consumidores del fruto de la vid. Y tampoco hay otro con peor fama entre los críticos, al menos en España. ¿Por qué, entonces, les gusta tanto?

Botella de lambrusco.“Mi teoría es que la gente no pasa de tomar cola a beber un priorato”, explica Meritxell Falgueras, sumiller, periodista y divulgadora de vinos, gran conocedora de los vinos españoles e italianos y autora de libros como ‘Los vinos de tu vida’ (Cuadrilátero de Libros). “Cuando somos jóvenes nos gustan los refrescos con sabor a fruta y exaltados con burbujas. Por eso es normal que muchos hayamos empezado con este tipo de vinos. Son afrutados, amables, dulces y frizzantes. Y también baratos. ¿Quién no ha pedido un Lambrusco en la primera cita y se ha puesto tontita?”, señala.

Falgueras resume muy bien las tres características que han hecho del Lambrusco un superventas no solo en España, sino en muchos otros países, a los que envía desde su región original de Emilia-Romagna, en el norte de Italia, buena parte de su producción de 35 millones de botellas al año. Es fácil de beber, barato y tiene un espectro de sabores que nos distorsionan en las costumbres post-adolescentes, paladares hechos a las bebidas gaseosas y dulzonas. 

El de los jóvenes, donde reina este vino italiano, no es un mercado fácil. Los veinteañeros españoles no acostumbran a beber vino. Sólo el 5,5% de los jóvenes entre 18 y 25 años declara consumirlo habitualmente, un porcentaje que crece al 10% si se eleva el rango de edad (entre 26 y 35 años), según señalaba un estudio de 2008 del observatorio español del mercado del vino (OEMV), que puede haber variado, pero muy sucintamente, hasta este 2015. Pero en esos segmentos el vino italiano se ha posicionado de manera oportuna. No es el único que está disponible en aquellos restaurantes frecuentados por los jóvenes, pero al final es el que eligen más a menudo.

Sin embargo, también es una evidencia que el Lambrusco goza de muy mala fama entre los aficionados al vino y entre la crítica profesional o amateur en general. Algunos dicen que es un vino para quienes no les gusta el vino (mismo segmento en el que se podrían encuadrar a los amantes de la sangría, el tinto de verano o el vino con gaseosa). Otros desconfían de su bajo precio, en ocasiones tan bajo que ronda los dos euros en supermercado. Y algunos dudan también de su procedencia, porque se han dado casos de rosados elaborados en España que se venden con gas añadido y etiquetas en italiano para que parezcan lo que no son. Comentarios despectivos se encuentran en cualquier foro de aficionados al vino en internet. “Pero a la gente hay que quitarle el miedo a que consuma vino”, escribió a este respecto en larioja.com, en cambio, Pablo Orio, de la asociación de enólogos de Rioja. “Es decir, debemos comenzar a preocuparnos de que no tenemos que acomplejar al consumidor con si sabe o no sabe catar, con si sabe o no distinguir si es astringente, con que si los taninos son sedosos o no lo son. Hay que oír al mercado. Y si la gente quiere un vino con burbujas y azúcar, se lo damos, ya que este cliente siempre será más fácil que pase luego a beber crianzas de Rioja que cerveza. En el mundo del vino tenemos que ser más hábiles y escuchar al mercado apostando por el marketing. En España cada vez se bebe menos vino y dentro de poco nos daremos cuenta de que ya no tiene remedio”.

En Italia, señala Falgueras, sí hay lambruscos de calidad, pero muy pocos de ellos llegan a España, y mucho menos a esos precios imbatibles en el lineal del supermercado o en la carta de una pizzería. “El lambrusco en Italia no es tan dulce como el que exportan. Se consume más como vino tinto y es más amargo, y con la gastronomía de Parma, por ejemplo, va estupendo. Pero esos lambruscos de calidad no están disponibles apenas en España”.

En aquellos, en los de alta calidad, se pueden apreciar incluso las diferencias locales. Es decir, no es un vino uniforme como lo que en España se entiende como Lambrusco. De hecho, los tipos de Lambrusco se diferencian tanto por la zona de producción como por la variedad de uva empleada en su elaboración. En la zona de Módena –territorio “histórico” del tinto de aguja– se producen el lambrusco di Sorbara, el lambrusco salamino di Santa Croce (la variedad que más se cultiva) y el lambrusco grasparossa di Castelvetro. En la provincia de Reggio Emilia se obtiene la DOC del reggiano lambrusco; y en la de Mántua la del lambrusco mantovano, con las subzonas viadanese-sabbionetano y oltrepo mantovano, entre otras.

 

¿Por qué gusta tanto el Lambrusco?1. Vecchio Moro Rinaldi (Azienda Agricola Moro de Rinaldini Rinaldo)

Un buen lambrusco que se puede encontrar en España es Vecchio Moro Rinaldini (unos 7,50 euros), de variedad grasparrosa. Oscuro, de espuma amoratada y aromas a moras, alquitrán y tiza.

 

 ¿Por qué gusta tanto el Lambrusco?2. Moscato de Ochoa (Adriana Ochoa, Navarra)

Un frizzante español de baja graduación (5,5º) y dulce al estilo italiano es este Moscato navarro, procedente de uva moscatel y que da como resultado un vino con burbujas semi-dulce, muy aromático y agradable. Unos 11 euros.

 

3. Cresta Rosa (Perelad¿Por qué gusta tanto el Lambrusco?a, Empordá)

Blanc Pescador y Cresta Rosa son un referente en España desde su nacimiento en la década de los años 60. Dos vinos elegantes con un sutil punto “de aguja” que obtienen estrictamente mediante una segunda fermentación natural que se alarga durante dos semanas; las ligerísimas burbujas que se desprenden lentamente al descorchar la botella producen un ligero cosquilleo en las papilas gustativas. 3,75 euros, aprox.

 

4.¿Por qué gusta tanto el Lambrusco? Baci de Sangiovese (Maremma Toscana)

¿Alguna pareja pide Lambrusco porque resulta romántico? Otra alternativa más romántica aún. Nada supera esta etiqueta de Baci 100% de uva sangiovese, un tinto toscano que, además, es un gran vino, intenso, aterciopelado y fresco. Unos 7,50 euros, aprox.

¿Por qué gusta tanto el Lambrusco?5. Muga Conde de Haro Rosé (Bodegas Muga, La Rioja)

Si lo que se buscan son burbujas, mejor que sean de calidad. La casa riojana elabora este cava de color salmón, de burbuja fina y persistente, que pasa 14 meses en botella. Unos 16 euros, aprox.

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