Navidad, ¿la mejor época para abrir buenos vinos?

[dropcap]¿[/dropcap]Son las fiestas navideñas el mejor momento para disfrutar del vino? Hay opiniones para todos los gustos. Muchos aficionados mantienen alejadas sus mejores botellas de las grandes reuniones familiares, sobre todo si entre aquellos a quienes sientan en la mesa el conocimiento del mundo del vino es medio o bajo. No merece la pena descorchar ese Contador que uno puede haber adquirido en un momento boyante, o ese Vega Sicilia que ha rescatado de la bodega familiar. Son unidades que se han de reservar para compartir con aquellos que sepan apreciarlas. Otros, sin embargo, justifican su apertura aunque el cuñado no sepa diferenciar una copa de Cristal (y aquí no hablamos del material, sino de la célebre marca de Louis Roederer) de una de sidra El Gaitero. Como casi siempre, en el término medio estará el equilibrio.

vinos-navidadEn cualquier caso, las navidades sí que son un momento propicio para disfrutar en torno al vino. No ha de ser con lo más caro o selecto, sino con lo que más se va a disfrutar en familia o con amigos. Y, sobre todo, con un tratamiento correcto de las botellas, lo que también se refiere a la cristalería y la temperatura de servicio de los vinos. Sólo con seguir unas pocas recomendaciones y con poner un poco de mimo, el neófito brindará a sus invitados una buena experiencia vinícola, que seguro hará la comida más agradable, la charla más amena y la sobremesa más larga.
El aperitivo
Un blanco fácil para abrir boca
Es un momento muy divertido ése de la primera charla entre los invitados en torno a una mesa, quizá de pie esperando al anfitrión y a que se terminen de colocar los utensilios o los alimentos que se van a degustar. Para este aperitivo, es una buena táctica disponer unos frutos secos, aceitunas, anchoas u otras pequeñas tapitas para abrir boca y que la espera se haga más amena. Es el momento de servir un vino fácil de beber, un blanco frutal y con poca crianza, por ejemplo, o un vino específico de aperitivo como un fino o manzanilla. Entre los primeros, un godello de Valdeorras o un verdejo pueden ser una gran opción a buen precio: Valdesil, por ejemplo, anda por los 12 euros; entre los verdejos, Marqués de Riscal es un clásico que ronda los 10. Entre las manzanillas, La Gitana (unos 5 euros) es buena referencia. Y si se siente muy atrevido, puede incluso probar con un Oporto blanco.
Con los entrantes
El champagne o cava, desde el principio
Si ha sentado a un buen aficionado del vino a su mesa, le verá sufrir mientras usted reserva en frío esa buena botella de cava o champagne hasta el momento de los postres, del brindis y de los besos y abrazos de Nochevieja. Si hay en casa un espumoso como Dios manda, lo suyo es animar a los comensales a arrancar la comida con él. Hay champagnes y cavas que aguantan toda la comida, tanto en lo que se refiere a la burbuja (que no pierda fuerza) como a la capacidad de potenciar el plato principal, algo que muchos creen coto exclusivo de los vinos tintos. Entre los cavas, Gramona Tres Lustros Gran Reserva Brut Nature es una buena opción a unos 22 euros, lo mismo que el Privat Laietà Brut Nature, por unos 18. En champagnes, hay pequeños productores llenos de magia, pero si no tiene tiempo o quién le recomiende, las grandes “maisons” de Reims le garantizan satisfacción: Veuve Clicquot, Roederer, Laurent Perrier y Jacquesson tienen bruts entre 30- 50 euros.
Para los platos fuertes
Con los tintos, de menos a más
Lo lógico, sin embargo, será que durante la cena se abran varias botellas de vino tinto. En este caso, hay que tener en cuenta que lo sensato es comenzar con los vinos menos complejos y terminar con los más intensos. Un vino de año tomado después de un reserva parecerá flojo y con pocos matices, así que el orden deberá ser el inverso. En cuanto al vino, hay cientos de referencias perfectamente válidas. Un buen priorat, un rioja clásico para una buena carne, un vino de autor para una cena más gastronómica… Hay muchísimas posibilidades y precios. Déjese aconsejar en una vinoteca de confianza.
Postres
El momento de los vinos dulces
¿Y si se toma el champagne con el aperitivo, qué hacemos en el postre? Lo más adecuado, si su gusto se adapta a ello, es un buen vino dulce, de los que hay variadas opciones procedentes de tipos de uva y vinificaciones diversas. Un Pedro Ximénez es una agradable posibilidad, con sus decenas de matices que se acrecientan conforme más antiguo es. El Alvear PX 1927 es una buena opción, a unos diez euros la botella. También hay en España grandes moscateles en Navarra o Alicante. Un Sauternes, un Tokaj húngaro o un vino de hielo podrían tener también su protagonismo en ese momento final de la velada. El Gramona Vi de Glass Gewurztraminer (15 euros la botella de 37,5 cl) es un grato descubrimiento si quiere adentrarse en ese mundo.

[author image=”http://aitoralonso.com/wp-content/uploads/2013/12/perfiltwitter2014-300-300.jpg” ]Aitor Alonso es periodista, redactor en El Correo y editor web en elcorreo.com[follow id=”aitor_alonso” ][/author]

[starlist][/starlist]

Leave a reply:

Your email address will not be published.

Site Footer